El rostro es lo primero en lo que nos fijamos al mirar a una persona, pero hay ocasiones en que no refleja verazmente cómo nos sentimos por dentro. Unas comisuras marcadas denotan tristeza, un entrecejo arrugado señala "mal humor" o unas ojeras profundas dan aspecto de cansancio, sin que ninguno de estos signos sea expresado a conciencia por nuestro rostro.

        Tratamientos como los rellenos de arrugas, la bioestimulación con ácido hialurónico y vitaminas, el peeling químico o el tratamiento con toxina botulínica son métodos que se utilizan para retrasar la aparición de estos signos de envejecimiento o mejorarlos en caso de que ya sean evidentes.